Etiquetas Sociales

blog_102591_small_600De alguna manera, como modo de extensión de la anterior publicación y de forma inspiradora, escribo hoy esta pequeña reflexión sobre las etiquetas sociales.

Frecuentemente me veo en la tesitura de verme marcado con etiquetas sociales con las que las personas de una manera u otra te encasillan sin tu consentimiento. Normalmente dichas etiquetas hacen referencia al rol o estatus social, con lo que la gente en vez de referirse a ti por tu nombre, lo hace por el de tu papel o posición social como la del profesor, el bailarín, la encargada, el deportista, la directora etc.

En estos casos, dentro de lo que cabe, es algo que no tiene mayor importancia ni mala intención (en principio). El conflicto llega cuando las etiquetas son dadas por otros aspectos como puede ser el físico, comportamiento diferente al esperado, condición sexual, vestimenta… donde la clasificación en la que te introducen es en la de “El hippy”, “El peludo”, “La rara”, “El maricón”, “La gorda” etc.

Muchas personas sienten la necesidad de tener que encajarte en una categoría social inventada para identificarte, y ya sea en forma de burla o no, existe una mala costumbre de etiquetar a las personas.

etiqueta_2En mi opinión, las etiquetas solo deberían de existir para los objetos comerciales, cuando clasificamos a una persona por aspectos no favorecedores, no solamente estamos haciendo un juicio que puede no estar acorde con la realidad, sino que inconscientemente (o consiente), entorpecemos el camino de esa persona con cargas sociales que no son favorables para su crecimiento personal y profesional.

Por lo tanto, hay que eliminar toda etiqueta; ya sea buena o mala; somos personas en primer lugar; y en segundo, el papel que desempeñemos, la posición que ostentamos, el físico, el comportamiento, la condición sexual, creencias etc. no define quienes somos, solo son aspectos de la vida que nos acompañan y nos hacen aprender, crecer y desarrollarnos con otras personas. El cómo nos comportamos día a día con nosotros mismos y con otros, si define quienes somos.

Ayoze González.

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La búsqueda de la normalidad homosexual

Me resulta cada vez más asombroso el hecho de que en los tiempos que corren, se siga tratando la homosexualidad como algo que hay que desvelar. Si eres heterosexual, no hace falta relativamente que lo anuncies, sin embargo parece ser que si eres homosexual, la sociedad te empuja a tener que decirlo para así poder etiquetarte.

Algo que veo con frecuencia que me parece que tiene su lado positivo y otro negativo, es cuando aparece en muchas películas, series, videoclips… una historia homosexual.

El lado positivo es que cada vez hay más historias homosexuales, sobre todo en series de Netflix, por ejemplo donde en algunas de ellas, sin más, se cuentan historias con total normalidad como cualquier otra, como debe de ser. Sin embargo en otras aún se sigue viendo como el chico o chica homosexual, tiene que “salir del armario”, exponer su condición sexual con sus respectivos rechazos y aceptaciones.

El lado positivo de todo esto es que pueda servir de referencia a muchas personas que se puedan encontrar aún en estas circunstancias. Sin embargo para mi, la parte negativa es que de esta manera, se sigue viendo como el ser homosexual es algo todavía en cierto modo inusual, de un grupo reducido de personas… en definitiva en cierto modo se vende como lo que no termina de ser normal en la sociedad.

Ya que hoy en día las redes sociales, la TV, el cine, las series… tienen tanta influencia y repercusión en la sociedad, la manera más apropiada de tratar estos temas, no es más que hacerlo con total normalidad, sin tener que interpretar ninguna escena de intolerancia social, como ya mencioné anteriormente esta expresión que sinceramente no me gusta “salir del armario”, ni nada por el estilo, simplemente que sea una historia más, algo igual que cualquier otra historia, sin ningún antecedente de ningún tipo.

Se que esto es difícil porque no muestra del todo la realidad, pero creo que podría ser un paso más, ya que si queremos que algo se trate con normalidad, hay que empezar por tratarlo sin ningún tipo de relevancia, como algo más y de igual que otros acontecimientos.

Parece ser que las personas tienen la necesidad, a la hora de relacionarse con otros, de tener que saber su condición sexual de antemano, para así crear unos prejuicios previos y añadirte en un grupo, al cuál puedes pertenecer o no, pero te meten de igual manera.

Cada vez conozco a más personas, las cuales inicialmente se habían definido por presión social, como homosexual, heterosexual, bisexual, etc. sin embargo en un momento de su vida, conocen a otra persona del sexo que se suponía que no era el que le gustaba, pero se enamoran de igual forma, dando así lugar una vez más a que no debemos etiquetarnos ni definirnos por patrones sociales establecidos, la mejor forma de ser feliz y entregarnos es eliminando cualquier prejuicio y etiqueta impuestas por una sociedad, la cual, ha avanzado pero le queda camino por recorrer hacia la igualdad.

alma gemea-thumb-800x468-156918.jpgUna lectura interesante que en cierto modo tiene que ver con esto es “El Mito del Andrógino” de Platón que aparece en “El Banquete” en el discurso de Aristófanes.

Para personas que piensan que la homosexualidad no ha existido siempre, que es algo de la modernidad e inusual, aquí se ve como en esta época antes de nuestra era, Platón habla abiertamente sobre ello.

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